Historia | Restaurante cocina catalana Barcelona

Historia

El Racó d’en Freixa, abrió sus puertas en 1986 en un local de la zona alta de Barcelona de la mano de Dori Riera, jefa de sala y de mí mismo, Josep María Freixa. A mediados de los 90, Ramón, mi hijo, cogió el mando de los fogones y dio una vuelta a la cocina catalana de antaño que servíamos. Triunfó, y en 2009, se “emancipó” e inició en Madrid un proyecto que ya ostenta dos Estrellas Michelín en apenas dos años. Yo no podía dejar sólo al local de Sant Elies y volví para devolver la cocina que demandaba el momento, sabores de nuestra memoria gustativa. Yo dirijo el show, pero no estoy solo a los fogones, me acompaña una brigada de expertos cocineros, algunos de los cuales ya trabajaron conmigo tiempo atrás y otros de nueva formación.

Nuestro restaurante es pequeñito, puede acoger a unos 40 comensales, por lo que el servicio que recibiréis es esmerado y personalizado. Nos centramos básicamente en el recetario catalán tradicional, sin florituras ni innovaciones, simplemente la receta tradicional pura y dura.

Trabajamos con productos de temporada que incorporamos a los platos del día, mientras que procuramos mantener una carta fija con los platos catalanes más tradicionales y atemporales: fricandó, canelones, coca de recapte…

También cuidamos el pan, un valor en alza en estos tiempos. Desde que inauguramos el restaurante, siempre hemos elaborado nuestro propio pan y desde hace unos años me encargo yo personalmente. No me considero panadero, siento demasiado respeto hacia esa profesión como para ser tan osado, prefiero considerarlo un hobby. Necesitaría un capítulo aparte para poder expresar la satisfacción que siento cuando hago el pan. Baste decir que la masa madre con la que lo elaboro es italiana y tiene 70 años. Ah, y también apuntar que hacemos y enviamos el pan que sirve mi hijo en Madrid dos veces por semana.

Los restaurantes nos hemos convertido en conservadores de todo el recetario catalán. Vivimos un gran momento en cuanto al reconocimiento a nuestro patrimonio gastronómico, lo que debe servirnos, no para fosilizarlo, sino para dinamizarlo y mantenerlo vivo.

Josep Maria FreixaDorita Riera